miércoles, 3 de diciembre de 2014

Infográficos: Corrupción en Alemania

Éste es el lugar que ocua Alemania dentro de la Unión Europea, en lo que al fenómeno de la corrupción corresponde.





Aquí la gráfica mundial, como referencia.


domingo, 23 de noviembre de 2014

domingo, 2 de noviembre de 2014

Aferrada al pasado

Se niega a aceptarlo, pero no es ya más que una reliquia. Recordatorio inútil y anacrónico de un antiguo esplendor que ya se apagó. Un estorbo en el entorno que reclama más y más espacio para el lucro desmedido. Todo comienza y acaba hoy en el vacío. Todo, menos esa columna que se niega a caer, pese a que nada la sostiene.

Colonia, Gürzenich, octubre de 2014.


domingo, 5 de octubre de 2014

Veinte años

Llegué por primera vez a Alemania en una noche oscura y fría, a principios de octubre de 1994. Lo ignoraba prácticamente todo acerca de este país, y de su idioma cargaba yo únicamente con las estructuras básicas. Pero la institución que me contrató tuvo a bien asignarme una persona que me fue a recibir al aeropuerto y en los días sucesivos me ayudó con todas las diligencias de rigor: la inscripción en el registro de habitantes, la contratación de un seguro médico obligatorio, y la búsqueda de alojamiento.
Recuerdo que en el trajín de la llegada perdí la que recuerdo como la mejor cámara que había tenido: una Yashica que le compré en República Dominicana a un sujeto al que apodaban "El intelecto". Esa es otra historia.
El primer departamento al que llegué en Colonia se ubica aún en el número 6 de la Koblenzer Strasse, justo detrás de un McDonald's que también ha subsistido pese al paso de las décadas. En aquel entonces pasaba por ahí un tranvía que me despertaba al pasar, a las cinco de la mañana.

Mi primer alojamiento en Alemania. Costaba 750 marcos a la semana. Viví ahí unos cuantos días.

Lo primero que hice a la mañana siguiente de mi llegada fue caminar unas cuantas cuadras, hasta llegar al río Rin. Desde entonces sus aguas son una de mis obsesiones.
Entonces, Alemania era un país que vivía bajo sus propias reglas, las cuales me tocó aprender de manera rápida y no siempre armoniosa. En 1994, por ejemplo, todos los comercios cerraban a las seis y media de la tarde entre semana, y a las dos de la tarde en sábado. No había excepciones. Romper esta norma conllevaba una multa de decenas de miles de marcos alemanes, y nadie se arriesgaba a hacerlo. Esto se debía a la Ladenschlussgesetz, una normativa que pretendía evitar saqueos en tiempos de la posguerra y que las autoridades germanas corrigieron apenas hace algunos años.

Ante la Ladenschlussgesetz, este McDonald's evitó muchas veces que muriera yo de inanición.


Comunicarse con el exterior no era difícil, pero sí muy caro. La telefonía dependía del monopolio estatal. Era un servicio excelente en su calidad, pero prohibitivo para quienes teníamos lazos con el exterior. Internet prácticamente no existía.
El comercio alemán tampoco conocía la economía a crédito. Usar una tarjeta de ese tipo le causaba a uno problemas y hasta disgustos, además de que en ningún comercio las aceptaban.
En lo político gobernaba Helmut Kohl, "el canciller eterno", y su ministro de Finanzas, el bávaro Theo Waigel, proclamaba a gritos: "Alemania no es un país de inmigrantes". Alemania era un país duro, y no había el "hipe" que se vive desde el Mundial de Fútbol de 2006.

En esta tienda compré mi primer despertador en Alemania.

La Bonner Straße en 2014.


En la calle no se hablaba otro idioma que el alemán. E incluso, los que hablamos esa lengua con evidente acento a menudo nos enfrentábamos con malos tratos.
Una mañana de noviembre, mientras caminaba por primera vez al trabajo, algo comenzó a caer del cielo y vi, a mis 31 años, mi primera nevada.
No existían los taxis aéreos ni las líneas de bajo costo. El medio de transporte por excelencia era otro monopolio: los ferrocarriles de la Deutsche Bahn. Cosa que a mí me encantaba, pues para mí no hay nada como viajar en tren. 
Hoy, muchas cosas son distintas. Los comercios abren hasta las ocho de la noche, e incluso, los supermercados hasta las 22 horas.
La población se ha abierto al mundo y el gobierno, orillado por el cambio demográfico, acepta hoy la innegable realidad de la inmigración como factor de cambio económico. Sin la economía y el consumo que generamos los extranjeros, lo que queda del Estado social alemán colapsaría sin remedio. Es sin duda otra Alemania, para bien y para mal.
Habría muchas cosas más que contar sobre mi llegada. Pero el espacio y la paciencia de los lectores son breves.  Lo que quise decir con estas líneas es dejar constancia de cuán larga es ya mi relación con Alemania. Dos décadas. Hoy se dice fácil. Pero en este caso, veinte años son mucho. Y a esta historia aún le falta suficiente camino por andar.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Berlín, el DF y la viabilidad de los aeropuertos

Nada más natural para quien vive en Alemania y tiene vínculos con México, que comparar el proyecto del gigantesco aeropuerto anunciado por el gobierno mexicano, con el desastre de la terminal aérea de Berlín-Brandenburgo, en la capital alemana. ¿Por qué? El aeropuerto berlinés, como el mexicano, comenzó siendo una promesa con la que mcuhos políticos se vistieron de gala. O eso creían. Porque a medida que fue avanzando la construcción, salieron a relucir tanto fallas del propio proyecto, como corruptelas y negligencias que tienen prácticamente parada la obra, sin que se sepa bien a bien cuándo será terminada -ya no digamos inaugurada- ni cuánto costará.
El fiasco berlinés fue tal, que acabó con la carrera política del alcalde burgomaestre de Berlín, el popular y simpático Klaus Wowereit. El asunto todavía podría cobrar algunas víctimas políticas más.
¿Y qué tiene que ver todo esto con el aeropuerto mexicano? En principio, nada. Pero si revisamos las cifras, por lo menos quedan fundadas preguntas acerca de la viabilidad real de la terminal anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto. Dejemos que los números hablen, siempre tomando en cuenta que comparamos una realidad, la berlinesa, con un proyecto en papel, como lo es el mexicano. Tratams de sacar valor a la experiencia.
El fallido aeropuerto berlinés abarca una superficie de 1.470 hectáreas. El mexicano, 4.430; es decir, es tres veces más grande. Primera pregunta: ¿logrará el gobierno mexicano sacar adelante un proyecto de tal dimensión, cuando en otro lugar fracasó uno mucho menor?
La terminar aérea de Berlín-Brandenburgo espera tener capacidad para recibir a 27 millones de pasajeros anuales. El aeropuerto mexicano aspira, con el triple de tamaño, ver pasar a 120 millones de pasajeros cada año; es decir, unas cuatro veces más.
Una cosa en común tienen ambos puertos aéreos. En ninguno se sabe exactamente cuándo será terminado. Para el de Berlín se tiene la fecha tentativa de 2017, pero esto puede cambiar en cualquier momento. Se calcula que cada mes de retraso aumenta de 50 a 60 millones de euros el costo de la obra. ¿Tiene el gobierno mexicano contemplado un plan financiero de contingencia a fin de evitar una explosión de costos como la que se dio en Berlín?
El aeropuerto mexicano verá inaugurada su primera etapa en 2020, si todo sale como lo planean sus promotores. Pero éstos no se han comprometido a dar una fecha para ver completa la obra. ¿Por qué?
La terminal aérea de Berlín iba a costar, según los planes originales, 1.700 millones de euros. Las correcciones obligadas hacen que hoy los costos de la terminal de la capital alemana se ubiquen en cerca de 5.100 millones de euros.En México, la cifra original ya sufrió una rápida y primera corrección: de los 6.742 millones de euros (equivalente en pesos), saltó a cerca e 9.500 millones de euros (equivalente), y eso que la obra ni siquiera ha terminado.
Vistas así las cosas, el del aeropuerto mexicano parece más que un proyecto, una arriesgada apuesta, sobre todo en lo que respecta a la participación de fondos públicos. Pero en vez de dar explicaciones detalladas, el gobierno mexicano se contenta con afirmar que el nuevo aeropuerto "se pagará solo", como si fuese un simple auto usado y no un monumental proyecto.
Para el presidente Peña Nieto no habrá problema, pues de cualquier modo heredará esa papa caliente a su sucesor, y al sucesor de su sucesor. Ellos son los que deberán enfrentarse a las consecuencias reales del anunciado proyecto, si es que éste no fragúa como es debido. Sin prejuzgar de más, y deseando que el nuevo aeropuerto sea todo lo que los mexicanos merecen, y lo que el gobirno pretende, dejo la tabla con las cifras que saqué, a fin de documentar las dudas.

sábado, 2 de agosto de 2014

La lenta muerte de Altenahr

Como si fuera un flashback de la película "El resplandor", puedo imaginarme hace 25 o 30 años a las iluminadas marquesinas de los salones de baile en Altenahr. A parejas felices, elegantes, perfumadas y medio embriagadas con el excelente vino del lugar, recorriendo los amplios salones de baile e intercambiando ritmos country por valses de compases rígidos y elocuentes. Y a las mismas personas, acabando las tibias noches de verano en un colchón seductor, en alguno de los repletos hoteles del lugar.

Pienso en restaurantes de frescos muros de piedra, y en meseros poco diligentes sirviendo apetitosas viandas a diplomáticos e invitados especiales. En comerciantes de vino que, sin necesidad siquiera de extender el brazo, recogían la riqueza de una localidad en bonanza. Me puedo imaginar al pueblo de Altenahr, ubicado en plena zona vinícola de Alemania, gozando de la fortuna de saberse rica y cercana a Bonn, entonces el centro político de Alemania.


También me puedo imaginar la noticia fulminante, de impacto lento. El traslado de la capital, de Bonn a Berlín. Las promesas políticas de que ello no afectaría a los intereses locales. El miedo. La incertidumbre. Y luego, la pausada certidumbre de que la economía comenzaba a venirse abajo.

Enceguecida por altibajos coyunturales, la población de Altenahr ha vivido a lo largo de dos décadas en la negación, en tanto la realidad lo permite, de que los años dorados algún día volverán. Desde la primera vez que fuimos ahí, pudimos respirar el tufillo de decadencia que hasta hace poco era soportable. Las señales estaban ahí: los restaurantes clausurados, los hoteles vacíos. Los rancios platillos decimonónicos.

De alguna manera, el hermoso panorama del Valle del Ahr y el vino lo salvaban todo. Además, quedaba una importante ancla tanto para el turismo como para la tradición lugareña: el teleférico, que en este video capté hace cuatro años sin saber que no habría la oportunidad de vivirlo de nuevo.



Pero en 2011, alguien dio un golpe mortal y silencioso a la economía de Altenahr. El teleférico, que entre tanto era una de las principales atracciones del pueblo, dejó de funcionar. Aún hoy, muchos no lo saben. "Es triste", me comenta un turista que, decepcionado como yo, contempla la ruina de lo que alguna vez fue sitio emblemático del Valle del Ahr.


Y es que el cierre del teleférico tuvo una ola expansiva. La parte que colinda con él luce un irremediable abandono. El enorme estacionamiento, vacío. Los locales donde se servía el típico Kaffee und Kuchen, o el muy alemán pastel de cerezas, esperan a que alguien los demuela. No hay risas, ni niños que jueguen junto al riachuelo. Las perfumadas pieles se han marchitado. Pocos hoteles siguen funcionando.


Los locales son testigos mudos de otra época. Sus dueños, si es que aún viven, aún esperan un milagro para poder vender los terrenos a precio más o menos decente.


La economía, dicen los relatores, fue la que se impuso. Mientras en los años setenta se registraban cerca de 400.000 ascensos por el teleférico, en la última temporada fueron solo 47.500. La curva descendente era perceptible desde los años ochenta. Sin duda una de las causas de esta lenta muerte fue la negación de los lugareños, su obstinación a vivir en la nostalgia y su incapacidad de inventarse mercados turísticos distintos.

Nadie la encarna mejor que Sybille, mujer que vive sola en un hotel de su propiedad, pero cerrado hace mucho tiempo. No tiene dinero para el mantenimiento, dice, y para sobrevivir se para cada domingo a la puerta de su casa a fin de vender mermelada de vino, que por momentos es lo único que se escapa al insípido panorama circundante.

Pero también jugó un papel la disminución de las corridas de autobuses que comunicaban a Altenahr con grandes ciudades. La sostenibilidad de la ciudad, o por lo menos de una buena parte de ella, parece peligrar, mientras que otros poblados cercanos como Bad Neuenahr o Bad Münstereifel cosechan las migajas de lo que Altenahr dejó.

En cada una de nuestras visitas anuales a Altenahr veíamos cada vez más muestras de resquebrajamiento. Pero en la de hoy, sentí un frío mortal. Si siguen así las cosas, en nuestro próximo viaje veremos un pueblo fantasma, en pleno oeste alemán.


domingo, 27 de julio de 2014

Me seguiré oponiendo

Mo me queda ninguna duda: Alemania es un país democrático y, en lo que a mí atañe, generoso. Pero no nos hagamos güeyes. También es un sitio donde aún aparecen letreros como este, en el que alguien manifiesta bajo el único pudor del anonimato sus simpatías por Adolf Hitler y el tercer reich. Mientras esto siga sucediendo, y aunque corra el riesgo de exagerar o de parecer uncool, me seguiré oponiendo de manera frontal, sin relativismos ni curvas retóricas, a toda manifestación que yo considere cercana al racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la homofobia o cualquier otro intento de discriminación. Y al que no le parezca, me puede borrar tranquilamente de su lista. No quiero su amistad.

lunes, 7 de julio de 2014

Colonia, el lado oscuro del progreso

La ciudad de Colonia ha sufrido embates por parte del sector inmobiliario que especula y gana millones con la transformación del panorama urbano.


Esto puede reflejar una cierta evolución económica. Sin embargo, al final el bien común es el que sale perdiendo. En el sitio que aparece arriba, por ejemplo, las familias solían ir a pasear. Otros, como yo, nos tumbábamos a la orilla del río Rin a dormitar luego del trabajo, en verano. Hoy estas rejas impiden el paso de la gente. Al parecer, el predio quedó convertido en el patio trasero de un sitio de conciertos. Las rejas solo se abren para dar paso a los VIP, que aquí dejan sus autos.


Arriba, otro ejemplo. Por aquí se entraba el Biergarten más bonito de la ciudad: el de la cervecería Küppers. Hace años que la firma abandonó el predio, y sin embargo,  a nadie sirve pues la especulación dejó sin poder vender ese terreno y otros más. Fue un cálculo fallido que afectó notoriamente el panorama urbano y acabó con una tradición coloniense.


El cabildo de Colonia también apostó fuerte a la construcción de infraestructura urbana. Glorietas como esta no existían sobre la Bonner Strasse hace 20 años y hoy aligeran el tráfico sobre esa vía. No obstante, las obras profundas para el tren urbano causaron que colapsara el archivo histórico de la ciudad. Son apenas unos ejemplos de cómo el evidente progreso económico de Alemania queda repartido en sus efectos según criterios muy alejados de lo que alguna vez fue un auténtico Estado Social de bienestar.

domingo, 1 de junio de 2014

La ciudad con más robos en Alemania es...

Según las estadísticas más recientes, el robo a casas-habitación en Alemania alcanza hoy su nivel más alto en quince años. La ciudad donde más se registra este tipo de delito no es Berlín, ni Hamburgo, ni Múnich, sino la antigua capital, Bonn, donde yo vivo. Aquí, la tasa de criminalidad es de 563,8 robos por cada 100,000 habitantes. Desde aquí, puedo decir que la percepción de inseguridad entre a población coincide con las cifras que el ministerio del Interior presentará oficialmente este miércoles.

El fenómeno parece cubrir la ciudad entera. Un usuario chileno de Facebook me contaba hace algunos meses, en tono jovial, que había sufrido igual número de robos en su casa de Chile que en la del bravo barrio de Tannenbusch, en Bonn. Una compatriota casada con un alemán nos relataba, también hace poco, que los amantes de lo ajeno se han metido dos veces a robar a su flamante y recién construido hogar. En una ocasión tuvieron la delicadeza de hacer su trabajo en completo sigilo, para no despertarlos pues se encontraban descansando en el momento de ocurrir el atraco. Nuestra amiga mexicana vive en el barrio de Mehlem, en extremo opuesto al de Tannenbusch.

Sobre las causas de que en Alemania aumente el robo a casas habitación hay ardientes discusiones. Hay quienes aprovechan la coyuntura para atizar contra la inmigración, sin tomar en cuenta que muchas víctimas de estos delitos también son inmigrantes. Oficialmente se dice que el fenómeno se debe a la actividad de bandas bien organizadas y con una gran capacidad de movilidad.

Hablando específicamente de Bonn, uno puede preguntarse si el alto endeudamiento de la ciudad y la presencia de una policía cansada y sin relevo generacional inciden en la alta cuota de robos. Otro factor que posiblemente repercute es el violento cambio de una ciudad capital a una etiquetada decorativamente como "Bundesstadt". En los pasados veinte años, Bonn se ha enfrentado a un traumático cambio en su economía y su demografía, luego de que dejó de ser capital.

Un elemento posiblemente coadyuvante para la criminalidad es la presencia de una clase alta muy pudiente, con el asentamiento de empresas como la Deutsche Telekom e instituciones como la ONU.

Todo esto es especulación. Las razones de fondo deberían ser investigadas y documentadas por criminólogos expertos. Pero al dejar de ser capital, Bonn ha salido también del foco de la discusión pública en Alemania. Nadie habla de Bonn, salvo los propios lugareños. Todo el interés institucional se trasladó a Berlín. Y sin interés institucional, es prácticamente imposible combatir a dinámicas como el crimen organizado. Dudo que algún día veamos los tan necesarios estudios acerca del crimen en Bonn.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Internet: el lento andar alemán

Alemania se precia de ser un país productor y consumidor de alta tecnología. Es cierto, pero solo en parte. La siguiente gráfica ilustra un ejemplo que no deja muy bien parada a Alemania en cuanto a un factor clave en el desarrollo tecnológico de hoy: la velocidad de conexión a internet. Aquí Alemania se ubica en lugar 21, muy por debajo de lo que pudiera esperarse de este país.

viernes, 4 de abril de 2014

Alemania, alcohol y accidentes

En Alemania, como quizá en otras partes del mundo, el número de accidentes de tránsito parece estar directamente relacionado con el consumo de alcohol. Al menos así lo sugiere la siguiente gráfica elaborada por este autor, con base en datos de la Oficina Federal de Estadísticas.

jueves, 3 de abril de 2014

¿En qué gastan los hogares alemanes?

En tiempos de crisis, quienes viven en Alemania parecen cada vez más atrapados en una espiral de consumo. En vez de invertir en educación o salud, los residentes en Alemania -alemanes o inmigrantes- gastan en el consumo privado, en vivienda y transporte. Lo demás parece secundario. ¿Consumo como desfogue ante la incertidumbre laboral y económica? El nivel de gasto se expresa en euros.

Consumo en Alemania

lunes, 10 de marzo de 2014

Alemania es un país "normal"

A riesgo de resultar aburrido, dedico unas líneas a aclarar por qué escribo un blog sobre la crisis en Alemania. No es para desacreditar al país en el que vivo, ni para dirimir envidias ni rencores. En muchos sentidos, Alemania me parece una nación increíble, y ciertamente es la que en lo personal me ha abierto las puertas cuando lo he necesitado.

Tampoco pretendo hacer una comparación subliminal con México, mi país natal. Desde hace mucho tiempo caí en cuenta de que, para bien o para mal, Alemania y México son dos planetas diferentes, incomparables uno del otro. Por lo mismo, no caigo en el error común de pensar que uno es mejor.

¿Entonces para qué este blog? Me pareció importante documentar cómo vive este país las secuelas de una crisis que, por desgracia, llegó para quedarse. Puede que las cifras económicas mejoren en algún momento pero las consecuencias generacionales de la crisis financiera y social que comenzó en 2008 son, me temo, permanentes.

En este sentido, es importante el documento de cómo repecture tal proceso histórico en el que se supone es el país más poderoso económicamente en Europa.

Luego, pretendo dejar alguna huella sobre otro proceso paralelo que vive Alemania desde que se echaron a andar las reformas conocidas como Agenda 2010. Con estas comenzó un proceso al que yo llamo de "normalización". Antes, Alemania era una especie de fortaleza a veces inmune a los sucesos y tendencias externos.

Hoy la situación corre en sentido contrario, en muchos aspectos. Menciono algunos: el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres, la entronización del consumo como rasgo generacional, la corrupción como fenómeno presente y reconocido en la sociedad y la política alemana, o la banalización de la política.

Documentar ambos procesos es el propósito de este blog. Así de ambicioso, y así de sencillo.

No necesito elaborar más pues el resto, espero, lo seguirán leyendo en las siguientes  entregas.

miércoles, 22 de enero de 2014

Alemania y la salud: errores mortales

Hospital en AlemaniaAlemania tiene buena fama, quizá bien ganada, por la calidad de su sistema público de salud. Jeques árabes viajan por grupos a suntuosos hospitales germanos, a fin de hacerse tratar en este país. 

Pero la realidad del ciudadano común en Alemania es otra. En el marco de la crisis se han dado a conocer cifras que relativizan esa buena evaluación. Un estudio presentado en enero de 2014 por la caja de salud pública AOK indica que cada año mueren cerca de 19.000 personas en Alemania a causa de errores evitables, y atribuibles al tratamiento médico en clínicas y hospitales.
19.000 seres humanos, muchos de los cuales podrían estar en estos momentos cenando con sus familias en sus hogares, o contribuyendo al progreso de sus empresas, o realizando algún otro tipo de valiosa labor, y que no lo hacen porque médicos, enfermeras/os u otros miembros del personal hospitalario dieron una atención errónea, con consecuencias fatales. No en todos los casos puede hablarse de negligencias, aunque ello no aminora el impacto de los yerros.
De acuerdo con el documento, las fallas de tratamiento ocurridas en hospitales alemanes, y que desembocaron en muertes, son diversas. En primer lugar está una prescripción inadecuada de medicinas. Otro factor son errores cometidos en los quirófanos. Pero el reporte también menciona un elemento que se escucha frecuentemente en conversaciones cotidianas, y que quizá es el que cause más muertes por error médico: la falta de higiene en los hospitales.
En Alemania no son pocas las personas que adquieren alguna infección en el hospital; es decir, en el sitio que precisamente debiera ser más aséptico. Muchas de ellas pierden la vida a causa de los males adquiridos en el nosocomio.
En 2012, las cajas de salud recbieron 8.600 quejas de pacientes que consideraron inadecuado el tratamiento recibido por parte de médicos o del personal hospitalario. En casi uno de cada tres casos, los señalamientos de los pacientes se confirmaron.
La parte médica ha salido al paso de este informe, que causó gran impacto en la sociedad alemana. Errar es humano, dicen, e indican que en la profesión médica, por desgracia, una falla puede llevar a la muerte de un paciente.
También dicen que los estándares de los hospitales alemanes siguen siendo muy altos tomando en cuenta los comparativos mundiales.
Ambas cosas son ciertas. En Alemania, clínicas y hospitales dan en general un trato rápido, humano y eficiente a los enfermos. Pero en cuanto al estado de los hospitales, la crisis ha llevado al cierre de muchas instalaciones, y al descuido de otras. El sistema de salud parece estar, debido a cuestiones presupuestarias, en un franco deterioro.
Pero aún cuando haya justificación, la cifra de 19.000 muertes anuales por errores médicos en Alemania me sigue sorprendiendo y causando estupor. El primer error puede ser del paciente y puede consistir, precisamente, en confiar demasiado en la célebre calidad de los servicios y productos alemanes.

sábado, 11 de enero de 2014

¿Euros en vez de goles? El caso del Bayern Múnich

Durante décadas se ha achacado al FC Bayern Múnich la imagen de club millonario, que gana títulos a base de comprar los mejores jugadores de sus rivales. La siguiente es una aproximación estadística al tema, con la cual pretendo arrojar algunos argumentos acerca de esta tesis. Se incluyen los datos disponibles de las transferencias realizadas por el Bayern desde la temporada 93/94.

Para abrir boca, menciónese un par de hechos concretos: a lo largo de las pasadas dos décadas, el Bayern ha gastado 573 millones 960 mil euros en adquirir a futbolistas, mientras que en el mismo lapso acumuló 183 millones 350 mil euros al vender a jugadores a otros equipos. De algo no puede acusarse a los bávaros, y es de especular con el valor de mercado de sus futbolistas.

La visualización completa está aquí. El lector puede interactuar con la herramienta visual, y sacar sus propias conclusiones.

miércoles, 8 de enero de 2014

Población en Alemania

La crisis ha causado un aumento en la población de Alemania, dicen estadísticas oficiales. El crecimiento demográfico se debe ante todo a la inmigración.

martes, 7 de enero de 2014

Millones a la cloaca

En Alemania pareciera haber algunos sectores en los cuales la crisis no ha llegado. Se sigue tirando dinero a la cloaca, y en cantidades ingentes, como lo muestran estos tres ejemplos de proyectos que han costado mucho más de lo previsto.