Mo me queda ninguna duda: Alemania es un país democrático y, en lo que a mí atañe, generoso. Pero no nos hagamos güeyes. También es un sitio donde aún aparecen letreros como este, en el que alguien manifiesta bajo el único pudor del anonimato sus simpatías por Adolf Hitler y el tercer reich. Mientras esto siga sucediendo, y aunque corra el riesgo de exagerar o de parecer uncool, me seguiré oponiendo de manera frontal, sin relativismos ni curvas retóricas, a toda manifestación que yo considere cercana al racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la homofobia o cualquier otro intento de discriminación. Y al que no le parezca, me puede borrar tranquilamente de su lista. No quiero su amistad.
Hace 20 años, a poco de haber llegado, llegué a una conclusión que aún considero válida: lo que me aterra al comparar a Alemania con mi país de orígen no son las diferencias, sino las semejanzas. Este blog tiene como propósito explorar algunas de ellas, y analizar cómo se acentúan en el marco de la crisis económica europea.
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domingo, 27 de julio de 2014
Me seguiré oponiendo
Etiquetas:
Alemania,
antisemitismo,
discriminación,
Hitler,
xenofobia
Ubicación:
Bonn, Deutschland
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