Pero la realidad del ciudadano común en Alemania es otra. En el marco de la crisis se han dado a conocer cifras que relativizan esa buena evaluación. Un estudio presentado en enero de 2014 por la caja de salud pública AOK indica que cada año mueren cerca de 19.000 personas en Alemania a causa de errores evitables, y atribuibles al tratamiento médico en clínicas y hospitales.
19.000 seres humanos, muchos de los cuales podrían estar en estos momentos cenando con sus familias en sus hogares, o contribuyendo al progreso de sus empresas, o realizando algún otro tipo de valiosa labor, y que no lo hacen porque médicos, enfermeras/os u otros miembros del personal hospitalario dieron una atención errónea, con consecuencias fatales. No en todos los casos puede hablarse de negligencias, aunque ello no aminora el impacto de los yerros.
De acuerdo con el documento, las fallas de tratamiento ocurridas en hospitales alemanes, y que desembocaron en muertes, son diversas. En primer lugar está una prescripción inadecuada de medicinas. Otro factor son errores cometidos en los quirófanos. Pero el reporte también menciona un elemento que se escucha frecuentemente en conversaciones cotidianas, y que quizá es el que cause más muertes por error médico: la falta de higiene en los hospitales.
En Alemania no son pocas las personas que adquieren alguna infección en el hospital; es decir, en el sitio que precisamente debiera ser más aséptico. Muchas de ellas pierden la vida a causa de los males adquiridos en el nosocomio.
En 2012, las cajas de salud recbieron 8.600 quejas de pacientes que consideraron inadecuado el tratamiento recibido por parte de médicos o del personal hospitalario. En casi uno de cada tres casos, los señalamientos de los pacientes se confirmaron.
La parte médica ha salido al paso de este informe, que causó gran impacto en la sociedad alemana. Errar es humano, dicen, e indican que en la profesión médica, por desgracia, una falla puede llevar a la muerte de un paciente.
También dicen que los estándares de los hospitales alemanes siguen siendo muy altos tomando en cuenta los comparativos mundiales.
Ambas cosas son ciertas. En Alemania, clínicas y hospitales dan en general un trato rápido, humano y eficiente a los enfermos. Pero en cuanto al estado de los hospitales, la crisis ha llevado al cierre de muchas instalaciones, y al descuido de otras. El sistema de salud parece estar, debido a cuestiones presupuestarias, en un franco deterioro.
Pero aún cuando haya justificación, la cifra de 19.000 muertes anuales por errores médicos en Alemania me sigue sorprendiendo y causando estupor. El primer error puede ser del paciente y puede consistir, precisamente, en confiar demasiado en la célebre calidad de los servicios y productos alemanes.