Alemania se precia de ser un país productor y consumidor de alta tecnología. Es cierto, pero solo en parte. La siguiente gráfica ilustra un ejemplo que no deja muy bien parada a Alemania en cuanto a un factor clave en el desarrollo tecnológico de hoy: la velocidad de conexión a internet. Aquí Alemania se ubica en lugar 21, muy por debajo de lo que pudiera esperarse de este país.
