La ciudad de Colonia ha sufrido embates por parte del sector inmobiliario que especula y gana millones con la transformación del panorama urbano.
Esto puede reflejar una cierta evolución económica. Sin embargo, al final el bien común es el que sale perdiendo. En el sitio que aparece arriba, por ejemplo, las familias solían ir a pasear. Otros, como yo, nos tumbábamos a la orilla del río Rin a dormitar luego del trabajo, en verano. Hoy estas rejas impiden el paso de la gente. Al parecer, el predio quedó convertido en el patio trasero de un sitio de conciertos. Las rejas solo se abren para dar paso a los VIP, que aquí dejan sus autos.
El cabildo de Colonia también apostó fuerte a la construcción de infraestructura urbana. Glorietas como esta no existían sobre la Bonner Strasse hace 20 años y hoy aligeran el tráfico sobre esa vía. No obstante, las obras profundas para el tren urbano causaron que colapsara el archivo histórico de la ciudad. Son apenas unos ejemplos de cómo el evidente progreso económico de Alemania queda repartido en sus efectos según criterios muy alejados de lo que alguna vez fue un auténtico Estado Social de bienestar.



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