Según las estadísticas más recientes, el robo a casas-habitación en Alemania alcanza hoy su nivel más alto en quince años. La ciudad donde más se registra este tipo de delito no es Berlín, ni Hamburgo, ni Múnich, sino la antigua capital, Bonn, donde yo vivo. Aquí, la tasa de criminalidad es de 563,8 robos por cada 100,000 habitantes. Desde aquí, puedo decir que la percepción de inseguridad entre a población coincide con las cifras que el ministerio del Interior presentará oficialmente este miércoles.
El fenómeno parece cubrir la ciudad entera. Un usuario chileno de Facebook me contaba hace algunos meses, en tono jovial, que había sufrido igual número de robos en su casa de Chile que en la del bravo barrio de Tannenbusch, en Bonn. Una compatriota casada con un alemán nos relataba, también hace poco, que los amantes de lo ajeno se han metido dos veces a robar a su flamante y recién construido hogar. En una ocasión tuvieron la delicadeza de hacer su trabajo en completo sigilo, para no despertarlos pues se encontraban descansando en el momento de ocurrir el atraco. Nuestra amiga mexicana vive en el barrio de Mehlem, en extremo opuesto al de Tannenbusch.
Sobre las causas de que en Alemania aumente el robo a casas habitación hay ardientes discusiones. Hay quienes aprovechan la coyuntura para atizar contra la inmigración, sin tomar en cuenta que muchas víctimas de estos delitos también son inmigrantes. Oficialmente se dice que el fenómeno se debe a la actividad de bandas bien organizadas y con una gran capacidad de movilidad.
Hablando específicamente de Bonn, uno puede preguntarse si el alto endeudamiento de la ciudad y la presencia de una policía cansada y sin relevo generacional inciden en la alta cuota de robos. Otro factor que posiblemente repercute es el violento cambio de una ciudad capital a una etiquetada decorativamente como "Bundesstadt". En los pasados veinte años, Bonn se ha enfrentado a un traumático cambio en su economía y su demografía, luego de que dejó de ser capital.
Un elemento posiblemente coadyuvante para la criminalidad es la presencia de una clase alta muy pudiente, con el asentamiento de empresas como la Deutsche Telekom e instituciones como la ONU.
Todo esto es especulación. Las razones de fondo deberían ser investigadas y documentadas por criminólogos expertos. Pero al dejar de ser capital, Bonn ha salido también del foco de la discusión pública en Alemania. Nadie habla de Bonn, salvo los propios lugareños. Todo el interés institucional se trasladó a Berlín. Y sin interés institucional, es prácticamente imposible combatir a dinámicas como el crimen organizado. Dudo que algún día veamos los tan necesarios estudios acerca del crimen en Bonn.
Hace 20 años, a poco de haber llegado, llegué a una conclusión que aún considero válida: lo que me aterra al comparar a Alemania con mi país de orígen no son las diferencias, sino las semejanzas. Este blog tiene como propósito explorar algunas de ellas, y analizar cómo se acentúan en el marco de la crisis económica europea.
domingo, 1 de junio de 2014
La ciudad con más robos en Alemania es...
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Bonn, Germany
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