miércoles, 20 de noviembre de 2013

Estilos de robar

Alemania, se dice, es un país seguro. Es una verdad relativa. En 2012, según reporta el diario General Anzeiger, se registraron 2.648 robos a casas habitación en la zona de Bonn, Bad Honnef y Königswinter. En todo el estado de Renania del Norte-Westfalia se registra una tendencia a la alza en tal actividad criminal. La tasa de robos a casas habitación por cada 100.000 es de 476, según la Kriminalkommisariat 34, encargada de investigar dichos robos.

 

Es verdad que ninguno de esos casos se caracterizó por el uso de una violencia extrema. Quienes roban en Bonn parecen "decentes" en ese sentido.

De hecho, los robos a casas habitación rara vez duran más de cinco minutos. A nuestra amiga C.R. y a su familia, que viven en la zona de Mehlem, incluso los dejaron dormir tranquilamente mientras, en absoluto sigilo, los despojaban de computadoras y otros utensilios.

También parece a primera vista muy magro el botín logrado, en proporción con el riesgo asumido. En el "cristalazo" que hace algunos años le tocó a mi auto, en la pudiente zona de Plittersdorf, apenas se alcanzaron a llevar un navegador chafa.

Pero visto de otro modo, la perspectiva de vender un artículo robado a 40 ó 50 euros no es tan frustrante, si uno invierte apenas cinco minutos de esfuerzo.

La policía achaca el incremento en el robo a casas habitación en Renania del Norte-Westfalia a varios factores. Se menciona frecuentemente la apertura de las fronteras en el Este alemán (el viejo "blame it on the mexicans" aplicado a la Unión Europea). Se dice, sin mucha comprobación, que los asaltantes son "balcánicos", rumanos o búlgaros.

También se supone, porque no es otra cosa que conocimiento empírico, que muchos robos son perpetrados por drogadictos en desesperada búsqueda de ingresos. ¿Pruebas? No he visto ninguna.

El caso es que la tasa de impunidad admitida por las autoridades de Bonn ronda el 80 por ciento. No supera el 90 por ciento, como en México, pero el nivel tampoco es el de un lugar limpio de crimen.

Por si fuera necesario, aclaro que no minimizo los tremendos niveles de criminalidad en tierras mexicanas, ni sugiero que el sadismo de los delincuentes que operan en mi país de origen impera también aquí. Ambas situaciones son en este sentido muy contrastantes.

De todos modos, cuando veo cifras como éstas, me pongo a pensar. ¿En qué consiste la seguridad? Y para responder, me atengo al pragmatismo del government science actual: la seguridad pública, por desgracia, no es más que una percepción.

Y la primera tarea de gobierno, cuando se trata de combatir una percepción, es sustituirla por otra. Y hacerla masiva a traves de los medios.

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